PEQUEÑAS VACACIONES – JUAN PEDRO APARICIO

EL DIABLO, no por caridad, que le esta prohibida, pero si por distraerse o por encontrar fórmulas novedosas de tortura, permite de tanto en tanto que algunos de los condenados que purgan por toda la eternidad en el infierno vuelvan a la vida como nuevos bebés en el seno de una familia.

Otra vez en el mundo siembran aquí y allá las maneras astutas y sinuosas de Satán, así como el que no quiere la cosa. Se cree que a estos demonios lo que más les gusta es la profesión de la política, aunque también hay entre ellos algún que otro poeta y bastantes mujeres de poeta, muy admiradoras de sus maridos.

Juan Pedro Aparicio (En La mitad del diablo,  Madrid, Páginas de espuma, 2006)

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